Mañana es sinónimo de un día menos. Ayer es el recuerdo de lo que fue y ya no será. Y el hoy es tan efímero que lo único que puedes hacer es poner tus sentidos para guardar en la memoria un tiempo que automáticamente se convertirá en pasado. Porque la vida es ver como en un abrir y cerrar de ojos el ahora se convierte en antes, y el después en ahora, para sucesivamente ir dejando todo atrás. Nos enfrentamos al tic-tac conscientes de que somos indefensos ante él, y aún así nos empeñamos en cargar a nuestra espalda el dolor que supone un tiempo que se nos va, un libro que nunca tendrá segunda parte o un punto y final que estamos obligados a escribir. Y poco a poco olvidamos que por mucho que lo intentemos es imposible volver al pasado, o cambiar el sentido de las agujas del reloj, borrar los errores que cometimos, o revivir un momento en el que nos gustaría habernos quedado para siempre: dejando escapar gran parte de nuestra vida buscando la manera de congelar el presente.
Dejemos huella para aquellos que vengan, para que tracen una linea nueva y nuestro punto y final se convierta en un punto y seguido, para que cada vez que abramos el álbum de nuestra memoria nos sintamos orgullosos de lo que hemos hecho. Para poder decir algún día, que sentimos nostalgia por cada una de las sonrisas que hemos exprimido a lo largo de la vida. Porque lo importante no es el pudo haber sido y nunca fue, sino el puede ser, y seguro que así será

Lo único que quiero es que sepás, que aunque el tiempo pase, y se nos olviden nuestros nombres, nuestras caras, nuestras pieles; aunque todo pase y nunca más volvamos a encontrarnos; aunque se pierdan las fotos, los versos, las cartas; aunque todo se esfume con el polvo, con el pañuelo de la vida que todo lo borra, que todo lo limpia; aunque tu mano nunca más se pose sobre la mía otra vez; aún con todo eso, creeme, viviré tranquila. Lo sé, porque aunque tú ya no existas en mi mente, de alguna manera sabré para siempre que un día, no hace mucho, no hace tanto como parece, fui feliz. -contigo-

Con un suspiro al aire, comencé a caminar hacia ti, teniéndote en frente y mirando esos ojos tan llenos de vida te pedí la chaqueta ya que un escalofrío recorría todo mi cuerpo aunque si soy sincera no se si fue por el frío de una tarde de enero o por la emoción que me embargaba tenerte tan cerca.
Fue ese mismo día en el que vi lo que sentíamos el uno por el otro, lo que nuestros corazones se querían decir mientras nuestros ventrículos izquierdos bombardeaban cada vez mas y mas rápido nuestra sangre, lo que nos hizo quedarnos embobados, sintiendo el amor por primera vez.
Puede que sea verdad, puede que sea la típica chica que deja sus cosas a medio hacer cuando se cansa, piensa que volverá a acabarlo, y le cuesta volver; la típica a la que le gustan las películas romanticas, pero no regala nada el 14 de febrero; esa a la que le gusta que sus amigas le cuenten los cotilleos de otra gente y los de ellas, y luego se da cuenta de que no tiene nada que contar; esa niña olvidadiza y despistada que se asombra por cualquier cosa y al rato se da cuenta de que eso ya lo sabia; pero lo que tambien se y tengo seguro, es que soy esa clase de chica a la que no le cuesta arriesgar si tiene motivos suficientes.

No tengas miedo de demasiadas cosas. Es peligroso. No hables demasiado. Lo echarás todo a perder. No te agobies con tus preocupaciones. La chica que vas a conocer no se parece a nadie que conozcas. Cuando la veas, puede que sientas un hormigueo. No te encierres en ti mismo. No te abras de par en par. No pienses en ello a menudo, pero no dejes que se te olvide. Esa chica está ahí fuera."